viernes, 27 de octubre de 2017

Teoría fenomenológica de Carl Rogers

Desde una perspectiva humanista-fenomenológica de enfoque clínico, Carl Rogers propone que cada persona tiene su campo fenomenológico o manera de ver el mundo, dependiendo la conducta de dicha percepción.
La personalidad se deriva del autoconcepto o simbolización de la experiencia de la propia existencia, la cual surge de la integración de la tendencia a la actualización o tendencia a mejorarse a sí mismo con las necesidades de sentir amor por parte del entorno y de autoestima derivada del contraste entre su conducta y la consideración o respuesta que reciba esta por por parte del entorno. Si existen contradicciones, se emplearán medidas defensivas tales con las que ocultar dicha incongruencia.

La teoría fenomenológica de Carl Rogers


Carl Rogers fue un psicólogo de gran importancia en la historia de psicología, siendo reconocido por ser uno de los máximos exponentes de la psicología humanista y por su contribución a la práctica de la psicoterapia con innovaciones como la terapia centrada en el cliente. Gran parte de sus aportaciones se deben a su visión de cómo el ser humano integra la realidad para formar su propio Yo. Y este aspecto es especialmente trabajado en la llamada teoría fenomenológica de Rogers.
Esta teoría establece que cada persona percibe el mundo y la realidad de una manera particular a partir de la experiencia y de la interpretación que haga de ésta, de forma que construye su propia realidad a partir de dichos elementos. Esta interpretación de la realidad es lo que Rogers denomina campo fenomenológico. Para Rogers, la realidad es la percepción que cada persona tiene de ella, puesto que no es posible observarla de otro modo que no sea a través del filtro de nuestra propia mente.
Así, el profesional que pretende entender y tratar a otro ser humano ha de partir de la idea de que para comprenderle va a tener que tener en cuenta no solo lo que hace de manera objetiva, sino la visión subjetiva del mundo que posee y que le ha llevado a ella, trabajando con ambos elementos a un mismo tiempo a partir de la vinculación entre profesional y paciente.
La teoría fenomenológica de Rogers está basada pues en la idea de que la conducta está mediada por elementos internos, como la tendencia a la actualización y la evaluación de experiencias. El ser humano trata de encontrar su lugar en el mundo, sintiendo autorrealización con ello y basándose la concepción de éste en el crecimiento personal.

El ser humano como organismo que se actualiza

A lo largo de la vida el ser humano está expuesto continuamente a un flujo de situaciones que le van a obligar a adaptarse para sobrevivir. El objetivo de éste es encontrar el propio lugar en el mundo. Con este fin, poseemos como organismo la tendencia a actualizarnos constantemente: nos sentimos motivados a crecer y expandirnos continuamente ya que esto nos permite por un lado sobrevivir y por otro desarrollarnos y conseguir alcanzar autonomía y cumplir objetivos.
Asimismo, aprendemos a evaluar las situaciones positivamente o negativamente en función de si nos permiten dicha actualización, acercándonos a los elementos que nos permiten satisfacernos y alejándonos de los que nos la dificultan. Vamos aprendiendo a visualizar la realidad de determinada manera y esta visión va a marcar nuestra interacción con el medio.
Esta tendencia está presente desde el nacimiento, intentando coordinar dicho desarrollo con nuestro ser para formar un Yo más o menos estable a lo largo del tiempo, cosa que va a marcar nuestra identidad y nuestra personalidad.

El autoconcepto y la necesidad de aceptación y autoestima

La teoría fenomenológica se centra fundamentalmente en los procesos de cambio de la conducta y la personalidad a lo largo de la vida. Un concepto importante es el autoconcepto, el cual se entiende como la conciencia de uno mismo y que sirve como modelo o marco de referencia desde el cual se percibe la realidad y al que se liga la experiencia percibida para otorgarle, a la vez que a nosotros mismos, un valor. 
Este autoconcepto se fundamenta en el organismo, la totalidad de la persona, tanto a nivel físico como mental, y que sirve de base para las experiencias conscientes y no conscientes.
El autoconcepto se genera a lo largo de la evolución y crecimiento de la persona, según se interiorizan y autoasignan rasgos que perciben a partir de la actuación de los otros y sus efectos. En base a estos rasgos autoasignados se forma una imagen del sí mismo, adquiriendo poco a poco conciencia de su individualidad
La propia actuación del menor provoca una reacción por parte de los demás, reacciones que se volverán relevantes a lo largo del desarrollo al ir apareciendo progresivamente la necesidad de sentir afecto por parte de los demás y ser valorado positivamente. Según la conducta sea aprobada o por lo contrario castigada, la persona aprenderá a valorarse a sí misma de manera que se terminará por construir la autoestima.(Castillero 2017)

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